JORNADA 9: KANGRETX FEM AUTOESCUELA S.P. 39-32 CAMPING IBAIA TOJU
El 00 se deja llevar y pierde el último partido del año
El Camping Ibaia Toju cayó por 39-32 ante el Kangretx FEM Autoescuela S.P. en un partido de baja anotación, ritmo espeso y malas sensaciones, para terminar entregándose al guion que más favorecía al rival.
El primer cuarto fue bueno por parte del Toju. Tras la primera canasta local, el equipo visitante trabajó bien en defensa, encadenó una racha de 2–7 y cerró el periodo con ventaja (2–8), mostrando cierta concentración e intensidad.
Sin embargo, a partir de ahí, el equipo dejó de trabajar. En el segundo cuarto el juego ya se volvió más lento y espeso. El Kangretx empezó a anotar a través de Agustín y Uralde, y el Toju perdió iniciativa, limitándose a gestionar una ventaja mínima sin imponer su juego.
El partido se rompió definitivamente en el tercer cuarto, donde el Camping Ibaia Toju se metió de lleno en el ritmo del rival. El Kangretx firmó un parcial de 20–9, mientras el Toju se atascaba en ataque, anotando de forma aislada y sin ninguna continuidad. El equipo jugó exactamente a lo que quería el Kangretx: pocas posesiones, errores castigados y sensación constante de falta de ganas.
En el último cuarto, el parcial fue igualado (11–11), con aportaciones de González, Arbeloa y Artetxe, pero sin llegar a generar una reacción real. La diferencia acumulada en el tercer periodo ya era demasiado grande y el Kangretx se limitó a controlar el marcador hasta el 39–32 final.
Más allá del resultado, el análisis deja claro que, tras un buen primer cuarto, el Camping Ibaia Toju fue perdiendo trabajo colectivo. El equipo no consiguió tener la intensidad ni imponer su propio ritmo, entrando progresivamente en el juego propuesto por el rival. En un partido de tanteo tan bajo, la falta de constancia y de energía en determinados momentos resultó determinante para decidir el encuentro.
El parón navideño debe servir como una oportunidad para resetear, recuperar sensaciones y volver a construir desde el trabajo diario. Es un momento idóneo para analizar con calma lo ocurrido, ajustar detalles y reforzar aquello que nos tiene que identificar como equipo. Desde la responsabilidad individual y el compromiso colectivo, toca hacer una reflexión honesta sobre cómo aportar más al grupo y evitar que los errores propios condicionen el rendimiento. Solo desde esa autocrítica constructiva y desde el trabajo compartido podremos dar el paso adelante que este equipo es capaz de dar.
